El acceso al transporte, la conectividad digital y la energía debe ser universal, es decir, estos servicios fundamentales deben permitir a las personas vivir, trabajar y prosperar. Sin embargo, en muchas partes del mundo, la infraestructura dista mucho de ser neutral con respecto al género. Con frecuencia, las mujeres quedan rezagadas porque los sistemas no satisfacen sus necesidades.

Por ejemplo, las mujeres tienden a depender del transporte público para viajes cortos y de múltiples paradas, y a menudo se desplazan utilizando rutas no directas mientras deben ir al trabajo, cuidar de sus hijos y asumir las responsabilidades domésticas a diario. Las mujeres también tienen un 15% menos de probabilidades que los hombres en los países de ingresos bajos y medios de utilizar Internet móvil (i), lo que las priva de oportunidades educativas, servicios financieros o trabajos remotos. El suministro eléctrico poco confiable puede significar que las mujeres dediquen horas adicionales a tareas del hogar, como recolectar agua y leña o preparar alimentos, y que su capacidad para trabajar o estudiar se vea limitada.

Si las mujeres tuvieran un papel idéntico al de los hombres en los mercados laborales, el PIB mundial anual podría aumentar más de un 20 % (i).

Abordar las disparidades de género en la infraestructura puede mejorar la vida de las mujeres y los niños, aumentar la productividad de las empresas e impulsar el desarrollo sostenible.

Transporte

Comprender las brechas de género en el ámbito de la infraestructura

Olevia Afa vive en las afueras de Apia, la capital de Samoa. Hasta hace poco, dependía de los autobuses y taxis para hacer diligencias, visitar amigos o dirigirse a distintos lugares de la ciudad. Este medio de transporte es común en un país donde solo el 27 % de las mujeres tienen licencia de manejar.

“Iba en taxi o autobús, pero tenía algunos problemas”, contó Afa.

“Y es caro”. 

Olevia decidió acudir a la Autoridad de Transporte Terrestre y tomar la prueba de conducción.  

“Pasé la prueba. Ese día estaba muy feliz. Ahora sé manejar un automóvil y me gustaría animar a todas las mujeres a que vengan, tomen la prueba y obtengan su licencia”. 

Las mujeres dependen del transporte público más que los hombres, pero a menudo se enfrentan a obstáculos como el acoso, las rutas inseguras y los sistemas mal diseñados que no consideran sus viajes más cortos y frecuentes. Para hacerse cargo de sus responsabilidades domésticas y relacionadas con la prestación de cuidados, con frecuencia sus patrones de desplazamiento incluyen más “enlaces de viajes” y combinan múltiples paradas en un solo trayecto. Estos desafíos limitan la movilidad de las mujeres y, por lo tanto, su acceso a la atención médica, la educación y las oportunidades laborales.

Además, las mujeres están subrepresentadas en la fuerza laboral del sector del transporte, ya que representan solo el 12 % de los trabajadores de las áreas de transporte y almacenamiento en todo el mundo (i). Esto significa que sus perspectivas suelen ser desestimadas en la planificación y el diseño de los sistemas de transporte. Abordar las brechas de género en el transporte es fundamental para impulsar las oportunidades de las mujeres, liberar el potencial económico de los países y aumentar la equidad en todo el mundo.

En Samoa, el aumento de las licencias de conducir entre las mujeres está creando oportunidades de empleo e incrementando la conectividad y el acceso. Además, los cursos de capacitación ayudan a mejorar la seguridad vial, en beneficio de todos.

Las nuevas oportunidades en el sector del transporte no se limitan a tener una licencia de conducir. Por ejemplo, en Dakar (Senegal), el 43 % de los empleados del nuevo sistema de tránsito rápido por autobús son mujeres, y los puestos de trabajo que más aumentaron fueron las funciones de ventas y los agentes de control. De manera similar, en Quito (Ecuador), el 40 % de los trabajadores son mujeres, incluida la mitad de los cargos directivos.

Con el fin de brindar más apoyo a las oportunidades laborales de las mujeres, el Grupo Banco Mundial y sus asociados crearon recientemente la Red de Mujeres en el Transporte (i). 

Esta iniciativa, que reúne a partes interesadas dedicadas a empoderar a las mujeres en todos los niveles del sector, sirve como un foro para promover actividades de establecimiento de contactos, contratación de personal, intercambio de información, capacitación y oportunidades de tutoría.

Los sistemas de transporte que tienen en cuenta las necesidades de las mujeres pueden transformar la movilidad, aumentar la seguridad e impulsar la participación económica de este segmento de la población.

Con el diseño de una infraestructura de transporte con perspectiva de género, los Gobiernos y otras partes interesadas pueden garantizar que los sistemas del sector presten servicios equitativamente a todos los usuarios. 

Infraestructura digital

Al igual que la infraestructura de transporte, la infraestructura de conectividad digital es un factor fundamental para la participación económica, la educación y la innovación, especialmente en los países en desarrollo. Para lograr un desarrollo inclusivo es crucial cerrar las brechas entre hombres y mujeres en el acceso a las tecnologías digitales y el uso de estas. 

A pesar de los avances mundiales en la reducción de la disparidad de género en el ámbito digital todavía hay 244 millones menos de mujeres que hombres (i) que utilizan internet móvil y cosechan los beneficios de este servicio. África subsahariana y Asia meridional continúan teniendo las mayores brechas de género en materia de internet móvil. Alrededor del 60 % de las mujeres que aún no usan este servicio en los países de ingreso bajo y mediano viven en estas regiones.

Esta brecha digital excluye a las mujeres de la educación, la información, los servicios financieros y las oportunidades de empleo, lo que tiene un impacto devastador en el empoderamiento social y económico de las mujeres, y en la economía en general.

Se estima que 32 países de ingreso bajo y mediano van camino de perder más de USD 500 000 millones en términos de PIB en los próximos cinco años (i) debido a la brecha digital por razón de género, que existe en cuanto a los niveles de acceso fundamental, así como en los diferentes niveles de adopción en relación con las competencias digitales de una persona.

Esta brecha refleja las disparidades sociales, económicas y políticas por sexo, especialmente las diferencias en la educación, el empleo, los ingresos, las responsabilidades domésticas y la movilidad.

El acceso a las tecnologías digitales y su uso facilitan el acceso a oportunidades que de otro modo estarían fuera del alcance de las mujeres, especialmente aquellas de bajos ingresos en las zonas rurales. 

En Malawi, donde alrededor de 1,8 millones de personas viven actualmente en áreas que no tienen ni siquiera una cobertura móvil básica, el Proyecto de Cimientos Digitales (i) y el Proyecto de Aceleración Digital (i) complementario tratan de reducir esta brecha empoderando a las poblaciones rurales, los jóvenes, las mujeres y las niñas a través de un mejor acceso a los servicios y una mayor asequibilidad de estos y la conexión a la información y los mercados.

“Mi nombre es Yilinase Chawinga. Soy emprendedora y dirijo una agencia de marketing digital que ayuda a diversas personas a adquirir habilidades digitales: empleadores, estudiantes y, por supuesto, empresarios”.

Yilinase es una de las casi 20 000 personas en todo el país que han recibido capacitación para mejorar sus competencias digitales. Como parte de este proyecto, recibió capital inicial para expandir su visión de impulsar las habilidades digitales de los miembros de su comunidad.

“Después de esta capacitación, las empresas pueden utilizar las plataformas de redes sociales para promocionar sus negocios. Los estudiantes pueden utilizar las habilidades digitales en el sector educativo y escribir sus tareas en la computadora. La esencia de esto es cambiar la vida de las personas de mi comunidad”.  

Ver la historia de Yilinase

Ampliar el acceso a internet asequible y de alta calidad es crucial para empoderar a las mujeres y abordar las disparidades de género en la economía digital. El aumento de la conectividad digital inclusiva comprende medidas como mejorar la asequibilidad tanto de la banda ancha como de los dispositivos, y abrir puntos de acceso a internet públicos y seguros. Los programas de capacitación digital con perspectiva de género también son fundamentales para apoyar a las mujeres, ya que estos proporcionan contenido relevante para ellas, combaten las normas sociales restrictivas, se focalizan en los conocimientos de las tecnologías móviles y enseñan a las mujeres maneras de mantenerse seguras en línea. En el caso de las personas con habilidades digitales más avanzadas, los programas específicos de alfabetización digital permiten a las mujeres utilizar con mayor eficacia los servicios digitales de alto impacto, como aquellos relacionados con la educación, la asistencia social, la actividad empresarial y los servicios financieros digitales, entre otros.

Energía

El acceso a la energía es un cambio transformador para las mujeres. La capacidad de ellas para educar a sus hijos, dirigir negocios y mejorar su salud y seguridad aumenta rápidamente cuando tienen acceso confiable a la energía. 

Sin embargo, muchas zonas rurales suelen carecer de este acceso confiable a la electricidad o las tecnologías limpias para cocinar, lo que afecta desproporcionadamente a las mujeres. Alrededor de 675 millones de personas no cuentan con conexiones a luz eléctrica en todo el mundo y 2400 millones no tienen acceso a formas limpias de cocinar (i). Al no tener energía fiable, las mujeres dedican más horas a tareas como recoger agua y leña o preparar alimentos, y les queda menos tiempo para estudiar o trabajar. El acceso a la electricidad o a cocinas menos contaminantes podría aliviar significativamente estas cargas, permitiendo a las mujeres tener una mayor calidad de vida, por ejemplo, podrían buscar oportunidades laborales o iniciar sus propios negocios.

Para responder a este desafío, Misión 300 (i), una iniciativa conjunta del Grupo Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) que cuenta con el apoyo de distintos asociados, está ayudando a ampliar el acceso a la electricidad para 300 millones de personas (muchas de las cuales son mujeres y niñas) en África de aquí a 2030.

Este proyecto, que se centra en el enfoque dual de conectar a las personas a la red y ampliar los sistemas de energía renovable distribuida —como minirredes y sistemas autónomos de energía solar—, está acelerando la transformación del sector energético de África, empoderando a las comunidades locales a través del acceso inclusivo a la energía, en particular para las poblaciones marginadas y rurales, y promoviendo formas limpias de cocinar, que generan enormes beneficios para la salud de las mujeres y las niñas.

Las mujeres y las niñas pasan un promedio de 50 horas cada semana buscando leña, cocinando y recolectando agua.

A nivel mundial, eso supone 200 millones de horas cada día.

La experiencia de Surjmani Devi, una madre de Bihar (India), muestra cómo una tecnología simple puede mejorar drásticamente la calidad de vida. Ella y sus hijos se vieron afectados por la contaminación del aire en su vivienda, producto del uso de una estufa de leña tradicional.

“La estufa de arcilla consumía mucha leña y perdía mucho tiempo; el humo también dañaba [nuestros] ojos”, dijo. “Los niños no podían estudiar; tenían que sentarse afuera debido al humo”.

“El humo oscurecía las paredes y toda la casa”.

Un proyecto piloto respaldado por el Banco Mundial (i) cambió su vida. Ahora, gracias a una cocina a gas proporcionada por un mercadillo administrado por mujeres que vende cocinas y otros productos de energía limpia, puede cocinar de manera más rápida y menos contaminante, y a un costo menor.

“La salud de toda la familia ha mejorado”, señaló.

Vea la historia de Surjmani

El Programa de Asistencia para la Gestión del Sector de Energía (ESMAP) (i) también pone énfasis en soluciones energéticas que tienen en cuenta el género (i), reconociendo que para lograr la igualdad y el empoderamiento de las mujeres es necesario ampliar los esfuerzos en los ámbitos de la toma de decisiones, la participación económica, la prevención de la violencia doméstica y la participación femenina en la fuerza laboral. Las iniciativas del ESMAP para reducir la brecha de género en el ámbito de la energía muestran la importancia de la participación de las mujeres en proyectos de energía renovable y el acceso a energías modernas.

Los proyectos energéticos deben responder a las necesidades específicas de las mujeres al permitir que los hogares transiten de fuentes de energía poco confiables a soluciones modernas y sostenibles. El sector puede empoderar a las mujeres, mejorar los resultados de salud y fomentar el crecimiento económico inclusivo centrándose en políticas y prácticas con perspectiva de género.  

De cara al futuro

La infraestructura inclusiva impulsa la productividad, mejora el acceso a la educación y promueve el empoderamiento económico. Además, permite a las mujeres ejercer su capacidad de decisión en asuntos vitales y contribuye al crecimiento macroeconómico. Los países que priorizan la infraestructura con perspectiva de género obtienen beneficios significativos, para todos sus ciudadanos, independientemente del género. La infraestructura que ha sido diseñada teniendo en cuenta la inclusión no solo es justa: sirve como un poderoso motor para impulsar el potencial económico y el crecimiento sostenible.

Los empleos en áreas como la construcción, el transporte y la energía pueden posibilitar el empoderamiento económico de las mujeres. La ampliación de las oportunidades en estos campos aborda la escasez crítica de mano de obra, fomenta la innovación y garantiza que los proyectos de infraestructura incluyan perspectivas diversas.  

Cerrar la brecha de género en el ámbito de la infraestructura no es solo una cuestión de justicia, sino también un esfuerzo para liberar todo el potencial de la mitad de la población mundial. Es hora de construir un futuro que beneficie a todos.

 

Cuando Helena Suárez Val pensó en darle forma a una metodología creada con IA capaz de facilitar el trabajo de las activistas feministas, se lo pensó dos veces. “¿Puede una herramienta como esta ser feminista?”, se cuestionó. “Tenía muchos miedos, pero si no lo hacemos nosotras estará sólo en manos de otros, con intereses muy diferentes”, zanjó en su cabeza. Así nació Datos Contra Feminicidio, un resaltador de datos relevantes para la documentación de feminicidios en el mundo. Gracias a este plug-in, el nombre de la víctima, la fecha, el lugar y si hubo denuncias previas o no serán más fáciles de encontrar en una noticia. Este trabajo que activistas como ella llevan años haciendo a cuentagotas será ahora algo más fácil. Diana Mosquera, cofundadora de Diversa, una plataforma que trabaja con imágenes satelitales del pueblo yaqui, en México, también se cuestionó si la IA podría impulsar su lucha por la soberanía hídrica. Ambas llegaron a la misma conclusión: “La tecnología no nos va a salvar, pero puede ayudar”.

Un bot para orientar a las familias de personas desaparecidas, una tecnología para acercar a las personas al mundo digital, un chatbox para conversar con mujeres víctimas de violencia machista en momentos críticos y que sirva de registro frente a una futura denuncia. Cada vez son más los proyectos de desarrollo sostenible y justicia social que convierten a la inteligencia artificial en un aliado de la Agenda 2030. Paloma Lara-Castro, directora de políticas pública de Derechos Digitales, tiene claro que es posible: “Podemos generar IA que responda a las necesidades de las comunidades y, por ende, esté a su servicio y no a las lógicas del norte global y de visiones machistas”. “Para nosotras este tipo de aplicaciones son más responsables porque trabajan sobre una demanda base, no como plataformas como ChatGpt, que nadie las pidió”, explica Suárez Val.

La investigadora en Inteligencia Artificial en Diversa, una ONG basada en Quito, Ecuador, insiste en que existe mucho “desconocimiento” alrededor de esta tecnología. “No sólo en Latinoamérica, sino en el norte global, que es donde se produce principalmente. Para tener los algoritmos y herramientas que usamos actualmente, existe una cadena de valor invisibilizada detrás, que es sustentada por los países del sur global, los cuales entregan recursos naturales y mano de obra a bajo precio. Acá nos estamos enfrentando a un montón de preguntas. Por ejemplo, si es necesario construir un modelo de lenguaje con nuestros propios datos y contexto latinoamericano y para qué”. Todas esas preguntas de las que habla, narra, fueron respondidas de a poco con las personas del pueblo yaqui, ubicado en Sonora.

Esta comunidad lleva dos siglos resistiendo en un territorio del que la han intentado expulsar mil y una veces. En ocasiones con bombardeos, con masacres, con deportaciones masivas y extorsiones. Actualmente, siguen resistiendo a pies del Río Yaqui, sin apenas acceso a los recursos hídricos. “No tiene sentido llegar y querer solucionar como nosotros pensamos”, narra por teléfono. “Parte de lo que hacemos es crear soluciones de IA centradas en el ser humano y el medio ambiente que se adapten al contexto y el derecho de las comunidades. Sin eso, todo pierde sentido”.

Así, codiseñaron varias fases del proceso. Primero, se volcaron a estudiar la red hidrográfica del Río Yaqui, que mide unos 320 kilómetros, y en hablar con las comunidades para entender qué necesitaban ellos de la tecnología. Por otro lado, se recolectaron imágenes históricas satelitales abiertas y se compartieron con los líderes de la comunidad, quienes no habían visualizado todos estos datos antes. La IA entró entonces en la tercera fase: en la de segmentación y reconocimiento del territorio. “Nos daba a detalle la información de lo que veíamos y de cómo se había ido modificando el suelo con los años. Sabemos en qué fechas ha habido más o menos agua, cuándo ha habido menos vegetación o sequía…”, explica. “Esto es importantísimo porque permitirá que las autoridades ambientales focalicen esfuerzos”.

Por último, facilitaron una base de datos (apoyada también con IA) en la que constaba toda la legislación mexicana que concierne a los pueblos originarios y los recursos hídricos. “Como sabemos que no todos tienen acceso a internet, lo hicimos para que descargarlo sea muy sencillo. A eso es a lo que nos referimos cuando hablamos de que ellos codiseñan los proyectos”, zanja.

Estos pasos fueron similares a los que tomaron en Datos contra Feminicidios. El primer paso fue conversar con las activistas, decidir de qué forma querían estandarizar la información recolectada y, por último, crear un resaltador de datos que en ninguna circunstancia suplantara el trabajo de ellas. “La idea era reducir el desgaste emocional de quienes trabajamos en esto”, explica Suárez Val. El objetivo más ambicioso es calar en los medios de comunicación. “Estamos trabajando en una tecnología que identifique cuándo es una noticia sensacionalista o más respetuosa. Y ya existen muchas guías internacionales de buenas prácticas para periodistas, haremos que la IA aprenda en base a eso”, dice. “Queremos explorar las posibilidades de que la tecnología mejore este tipo de coberturas”.

Como explica Mosquera, su intención es “darle la vuelta” a esta tecnología. “Entrenar un algoritmo nos va a costar un montón, pero creo que hay maneras de hackearlos. En la mayoría de cosas que hacemos, usamos datos y modelos abiertos. Esto significa que puedes acceder al código fuente y ver cómo fue entrenado, e incluso modificarlo. Y eso es una oportunidad gigante”. “La IA puede tener una potencialidad positiva cuando se busca la reapropiación de nuestros saberes y comunidades”, concluye Lara-Castro.

 

Fuente: El País

EY -con el apoyo de Cesco– realizó el evento “Los10 riesgos y oportunidades para la minería en 2025”, donde se reveló el estudio con el mismo nombre que fue analizado por expertos de primer nivel.

Dicho reporte, que es realizado cada año por la consultora y auditora, identificó que los principales desafíos en Chile para el próximo año son: (1) licencia para operar, (2) gestión medioambiental, (3) aumento costos y productividad, (4) geopolítica y cadena de suministro, (5) agotamiento de recursos, (6) nuevos proyectos, (7) cambio climático, (8) capital, (9) gobierno y (10) social.

A nivel internacional, las principales amenazas son: (1) capital, (2) gestión medioambiental, (3) geopolítica, (4) agotamiento de recursos/reservas, (5) licencia para operar, (6) aumento costos y productividad, (7) cambio climático, (8) nuevos proyectos, (9) cambios en los modelos de negocios e (10) innovación digital.

 

Los expertos y panelistas consensuaron que el cuidado del medioambiente debe encontrarse en el centro de la gestión de las operaciones mineras, ya que el no cumplimiento de los criterios ASG puede generar impactos en los inversionistas, en el acceso a mercados, comunidades y en la sociedad en su conjunto. 

En la ocasión, Alicia Domínguez, socia líder de Industrias y Energía de EY, comentó que “el estudio evidencia nuevamente que los principales riesgos y oportunidades para el negocio minero siguen vinculados a los temas ASG (como gestión medioambiental, agotamiento de recursos naturales, licencia social para operar y el cambio climático). Las empresas mineras han hecho avances significativos, pero los grupos de interés han intensificado sus demandas y se espera incluso un mayor escrutinio”.

Por su parte, el director de Cesco, Osvaldo Urzúa, manifestó que «existen oportunidades y riesgos que son visibles, cuya comprensión es esencial para la toma de decisiones; sin embargo, hay otros, menos obvios, que suelen pasar desapercibidos y que pueden tener implicaciones devastadoras. Mi invitación es que, a partir de este informe, redoblemos esfuerzos para caracterizar y comprender las tendencias reveladas e identificar las ocultas”.

Comunidades en el centro

En la oportunidad, Javier Silva, gerente de Sostenibilidad y Relacionamiento Comunitario de SQM, abordó el trabajo que está realizando la minera no metálica en su relación con la sociedad: “En nuestro trabajo con las comunidades, descubrimos que les preocupaba mucho la disponibilidad del recurso hídrico, por lo que hemos reducido el uso de agua en un 50% y esperamos llegar a un 100%. Lo mismo hemos realizado con la disminución de la extracción de salmuera. Tenemos que producir el litio de manera sostenible, y de manera transparente y abierta con las comunidades”.

Siguiendo esta misma línea, Katherinne Pulgar, gerente de Contratos y Abastecimiento de Collahuasi, profundizó en la relación con emprendimientos para apoyar la economía de la zona: “Trabajamos con proveedores locales y potenciamos que crezcan y que puedan ofrecer sus servicios y productos a otros actores del sector. Queremos fortalecer el encadenamiento productivo con sostenibilidad. Además, estamos potenciando la actividad turística ayudando en la preservación patrimonial de las salitreras Humberstone y Santa Laura”.

Permisología

En tanto, Mario Larenas, country manager en Chile de Freeport-McMoRan, ahondó en los proyectos legislativos que buscan entregar más certeza a las grandes inversiones. “Esos proyectos de ley que son perfectibles y están en el camino correcto se han demorado en la legislación (…). En un principio cuando se presentaron estas iniciativas legales, la idea era tenerlos listos a fin de año y eso no va a ocurrir”, afirmó el ejecutivo.

Innovación

Finalmente, Gracielle Hummel, gerente corporativa de Riesgos de Codelco, analizó el uso de tecnologías y alianzas en el sector:

“En materia de energía y recursos naturales, tenemos que ver qué hemos hecho para estar en el lugar que estamos y ¿cómo seguir desarrollándonos como humanidad sin dañar el medioambiente? Para lograr esto, la innovación es clave en la industria junto con generar colaboración científica y hacer asociaciones (partnership) de capital”, afirmó Hummel.

 

Fuente: mcc.cl

El Boletín, elaborado anualmente por la División de Recursos Naturales de la CEPAL, subraya que para aprovechar las oportunidades de la actividad minera de la región y minimizar sus potenciales amenazas, se requiere de una visión estratégica de largo plazo que busque el desarrollo económico y social, y la protección del medio ambiente.

Para que la región transite hacia modelos de extracción más sostenibles, el Boletín presenta datos, análisis y lineamientos de política para formular una estrategia regional basada en los recursos extractivos, a partir de un mayor despliegue de las energías renovables en el sector minero, una gestión hídrica integral, nuevos modelos de economía circular, revalorización de desechos, menor huella de carbono y protección del patrimonio natural crítico.

El Documento de la CEPAL examina, además, el contexto de la transición energética, la regionalización de las cadenas de valor y la innovación tecnológica, y el reto que supone la transición de la minería y su contribución a un cambio estructural que acerque a nuestros países al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

La Publicación contiene un conjunto de lineamientos para que los recursos extractivos contribuyan de mejor manera a un futuro más productivo, inclusivo y sostenible para la región. La CEPAL propone fortalecer las instituciones relacionadas con el sector minero y sus capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas (TOPP) para que la implementación de las políticas públicas sea eficaz y contribuya mejor a la transformación de la actividad extractiva y de los modelos de desarrollo en los países de América Latina y el Caribe.

En esta sexta edición, el Boletín de Recursos Naturales en América Latina y el Caribe presenta un análisis sobre como la actividad minera de la región enfrenta el reto de participar en el ciclo minero asociado a los minerales críticos para la transición energética. Para aprovechar las oportunidades y enfrentar los desafíos será necesaria una nueva gobernanza de los recursos naturales no renovables a lo largo del ciclo de vida de la minería, que sea multinivel, transparente, democrática y efectiva, y que cuente con un enfoque territorial.

Ver edición del Boletín No. 6 completo:

CEPAL (2024), “Minerales críticos para la transición energética y la electromovilidad: oportunidades para el desarrollo económico con desafíos socioambientales”, Boletín de Recursos Naturales en América Latina y el Caribe (versión electrónica 2708-938X), Santiago, Chile.

https://www.cepal.org/es/publicaciones/tipo/recursos-naturales-america-l…

ECLAC (2024), “Critical minerals for the energy transition and electromobility: economic development opportunities and socioenvironmental challenges”, Bulletin Natural Resources in Latin America and the Caribbean (digital version 2709-0213), Santiago, Chile.

https://www.cepal.org/en/publications/type/natural-resources-latin-ameri…

 

Fuente: Cepal.org